Tema del Mes

ABRIL 2014

Entrevista III: El oscuro mundo de las mujeres (Una conversación con Santiago Palavecino)

10 / 04 / 2014 - Por Carolina De Simone

Un clima de suspenso envuelve una casa de campo en la que Celina se refugia de una crisis matrimonial. Santiago Palavecino presenta "Algunas chicas", sumergiéndose en el oscuro mundo femenino.

- Carolina: En principio quería comenzar hablando sobre la temática de “la vuelta a casa”. En el libro de Cesare Pavese Entre mujeres solas, en el que te inspiraste para crear tu película, el personaje principal de Clelia vuelve a su ciudad, a su casa. En Algunas chicas este tema se trata de una manera más metafórica, que se evidencia en la conversación que tiene el personaje de Celina con Morelli. Él le dice, en una especie de revelación, que uno siempre está en casa, dando a entender que por más que uno intente escapar, siempre carga con su cruz, no puede escapar de aquello que la configura.

- Santiago Palavecino: Hay una frase lindísima de Saer que dice que la única patria de un escritor es la infancia, sobre todo porque está casi todo el material que te acompaña siempre, pero además porque es donde se aprende el lenguaje y se comienza a interpretar al mundo. Yo leo Crimen y Castigo y para mí sucede en la casa de mi abuela. Es una experiencia habitual que tenemos todos. Ahí si diferenciaría la novela de la película y también de mi vida. En la novela existe algo que no podría haber hecho en la película, y es el contexto: toda  la novelística de Pavese, y en esta obra en particular, la guerra se representa como marca. En este caso, una mujer pobre que se va de Turín, su tierra natal, luego vive en Roma y finalmente vuelve al Turín de posguerra. Nada de eso era reproducible porque está ambientada en un contexto diferente y además porque ya hice otras películas sobre la vuelta a casa. Entonces me dieron ganas de trabajar sobre un personaje que se escapa y hace lo primero que se le ocurre que es irse a lo de una amiga con la que no tiene el menor contacto. Esta vive en una casa de campo que Celina (Cecilia Rainero) supone un lugar seguro, pero la historia del cine nos ha enseñado que las casas aisladas, desde Rebeca (Hitchcock, 1940) hasta The Haunting (Wise, 1963), son casi la peor solución.

- Carolina: De todos modos, te quedaste con la idea de la vuelta a casa…

- Santiago: Sí, claro, justamente se ve en esta escena con Morelli como bien vos remarcás. Es una película con diálogos a veces escritos y otras veces encontrados en el rodaje. Pero este diálogo (entre los actores Cecilia Rainero y German de Silva) es de los que más contentos me tiene. Además está beneficiado por estar espléndidamente actuado. Él es como una especie de sofista, pero a la vez un tipo sabio, no como el Morelli de la novela que es un viejo verde. A mí lo que me asombra es la escena en la que Celina cuenta la anécdota de la infancia. Por un momento sus ojos son de niña. Y eso me parece deslumbrante.

- Carolina: El personaje de Celina es prácticamente hermético con las mujeres que las rodea. Si bien ella se relaciona con las demás - de hecho se deja llevar por cualquier actividad que haga el resto-, es reacia a contar qué le sucede. Este punto me parece que es bastante importante. Hay una suerte de indagación sobre este pacto implícito en las relaciones femeninas, que implica ciertas exigencias y una mutua cercanía extrema, que roza el lesbianismo. Creo que es más difícil que este tipo de relaciones se dé entre amigos hombres. Hay una tensión erótica constante.

- Santiago: En el libro el personaje se siente distante de las chicas, no se reconoce en ellas, aunque después se hace amiga. Es fascinante, para los hombres es un planeta desconocido.  Hay un erotismo que si bien no está acentuado, se encuentra presente en toda la película. De todos modos, la escena de sexo está sacada de la novela, es una de las cosas más modernas del texto. Pensamos que era demasiado moderno como para no incluirlo. Ahora, en la película, lo erótico está contantemente;  se dicen todo el tiempo “te quiero”, o “no me querés más” (cuando una le escondió algo a otra).  Por otro lado, el persona de Celina no habla porque no sabe qué decir. Una persona deprimida está ausente del mundo, no puede hablar, ni decir lo que le pasa. Entonces, ¿por qué yo voy a hacer que el personaje hable? Es un estado inefable y creo que el cine está para eso, para hacerse cargo e intentar, de alguna manera, mostrar aquello  que no se puede decir.

- Carolina: Lo único que se puede saber del personaje principal es a partir de la información que dan los hombres.

- Santiago: Totalmente. Con las mujeres es opaca. El espectador sólo la acompaña, no sabe qué le pasa por la cabeza, de hecho no se sabe de qué escapa. Lo curioso también es que se aleja de un marido que extraña. Por ejemplo, en la escena de sexo, le pregunta al pibe: “¿te puedo decir Esteban?”  Es algo que he encontrado bastante en muchas mujeres: la ambivalencia entre el abandono y la nostalgia.

- Carolina: ¿Cómo fue la escritura del guión?

- Santiago: Lo escribí durante un período de ensayos que duró seis meses. Luego seguí escribiendo y cambiándolo. De todos modos, las chicas tenían lugar para improvisar, por ejemplo hay una escena que fue inventada toda el último día: le conté el cuento a Ailin (Ailin Salas, quien encarna el personaje de Nené), pero no al resto y ella lo reprodujo. Muchas de las reacciones son propias de ellas, de hecho una de las frases que a mí me parece la más linda de la película,  la inventó Agustina (Agustina Muñoz –María en la ficción-), que dice “tenés que vivir y punto. ¿De qué te sirve tener un sueño premonitorio? Si te encontrás con el tipo, te lo encontrás”. Creo que la película está construida a partir de presentes muy intensos y muy cercanos. Nos tomó un año montar la película.

- Carolina: ¿Cómo influyó la obra de David Lynch en tu película?

- Santiago: Una de las cosas que me propuse para alimentar mi amor por el cine fue revisitar aquellas películas de mi infancia, aquellas por las que me hice cinéfilo, las que despertaron el deseo de hacer cine. Y en esa lista está Lynch, como también Cronenberg. Lynch es un cineasta que no se puede imitar. Pero claro, es  de esos que dejan una huella tan profunda en tu cerebro, que es muy probable que eso haya entrado de maneras que yo ni sospecho. Aunque hay cosas que hago a conciencia.

- Carolina: ¿Cómo fue trabajado el sonido en el film?

- Santiago: Trabajamos todo un año con una compositora de música contemporánea muy talentosa que es Agustina Crespo, quien justo se estaba por ir a París, pero le pedí que antes hiciera el sonido para la película. Hay un gran trabajo en conjunto entre la compositora y los ingenieros de sonido. Lo que yo quería era que no se pudiera distinguir qué es música y qué sonido ambiente. Me pone nervioso la pereza de poner pajaritos de día y grillos de noche. Además, en el cine argentino se ha creado el mito de que las películas si no tienen música son más ambiguas, que no sé de dónde lo sacaron porque ningún gran cineasta trabaja así. Por ejemplo, Bresson es considerado un cineasta que no usa música. En primer lugar, sí la usa, y en segundo, las bandas de sonido que él utiliza están hiper compuestas. El sonido debe funcionar como otra línea de narración. En el caso de esta película, nos llevó un año hacerlo porque había que encontrar la forma de que la música tuviera muchos matices; no tenía que ser utilizada para subrayar, sino también para contradecir, para agregar una capa más de significado.

- Carolina: En la película existe una convivencia entre dos mundos: lo real y lo onírico. Estos dos universos se mezclan constantemente, lo límites son confusos y parecen tener el mismo peso narrativo.

- Santiago: En lo fantástico la gran tradición es hacer ambiguos los niveles de realidad. Y en verdad no importa qué es lo que se está viendo. Creo profundamente que la realidad es un concepto vago, inasible y poroso donde a veces uno se despierta a la mañana y durante varias horas te acompaña una sensación incomodísima, que aún advirtiendo que fue un sueño, uno tiene la certeza de haberlo vivido. Hay situaciones soñadas que se vuelven muy presentes, condicionan todo lo que uno vive luego. ¿Quién dice que eso es menos real que cuando vamos al verdulero? No veo que valga la pena privilegiar un campo sobre otro.

- Carolina: ¿Cómo fue la experiencia de haber comenzado este proyecto en el BAL 2013 (Buenos Aires Lab)?

- Santiago: El año pasado para la época del BAFICI no teníamos la película terminada, pero los programadores -que generalmente te apuran con los tiempos- se comportaron de una manera muy respetuosa conmigo. Me dijeron una de las cosas más lindas: “La película nos parece espectacular, y si la condición para que sea buena es que lleve tiempo, no vamos a ser nosotros quienes la apuren”. Acto seguido nos invitaron al Work in Progress y, aunque a mí en general no me guste mostrar material en progreso, presentamos un fragmento de la película ante un gran jurado. Tuvimos buenos resultados  y pudimos  viajar a Cannes donde se cerró lo de Venecia (Algunas chicas fue estrenado en el Festival Internacional de Cine de Venecia en 2013). Estar ahora en el BAFICI hace que para mí sea el cierre de un acompañamiento muy cariñoso que hizo este festival con la película. La siguieron, la bancaron y se encargaron de que terminara bien. Eso no sucede todos los días. Estoy muy agradecido.

***

Algunas chicas de Santiago Palavecino. Martes 8 de abril 22.30 hs. Village Recoleta, miércoles 9 de abril 17.00hs Village Recoleta y viernes 11 de abril 15.40 hs. Arte Multiplex Belgrano

* Carolina De Simone (1987) crítica de cine

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