Tema del Mes

ABRIL 2014

Diálogo II: Redemption de Miguel Gomes

11 / 04 / 2014 - Por Emanuel Rivero, Federica Torres y Rafael Bea

Tres críticos de cine dialogan sobra "Redemption" de Miguel Gomes

Rafael: Miguel Gomes es un fenómeno típico de festival: todo el mundo dice que sus películas son geniales y nadie se anima a decir que no le gusta o, lo que es peor, que no lo entendió. Cuando uno quiere saber por qué son tan geniales, nadie sabe explicarlo muy bien.

Federica: Pero justamente el problema con Miguel Gomes es que efectivamente sus películas son geniales, y es muy difícil explicar por qué producen ese efecto tan fascinante. El corto Redemption, que se estrena en el BAFICI 2014, no será la excepción: todos dirán que es genial y nadie se atreverá a decir lo contrario.

Emanuel: Acá me tienen, Emanuel Rivero, su servidor. A mí no me gustó. Considero Redemption razón suficiente para excluir a Portugal de la Comunidad Económica Europa [risas]. El título es oscuro (ustedes saben que eso para mí no es una virtud) y las cuatro partes en las que se divide el corto de 26 minutos son caóticas. Debo decir, aunque tal vez sea una deficiencia mía, que no entendí muy bien su poética. Se trata de cuatro discursos ficcionales y a la vez confesionales de cuatro políticos muy importantes de cuatro países europeos, leídos por actores. Empieza con Pedro Passos Coelho, que fue primer ministro de Portugal, quien le escribe una carta a su padre a los 11 años de edad, en 1975. La segunda voz es nada menos que la de Silvio Berlusconi, en 2011, quien recuerda con melancolía a Alessandra, su primer amor perdido. Después viene Nicolás Sarkozy, quien le escribe a su hija el 6 de mayo de 2012, el mismo día en que los socialistas festejan la llegada de Hollande al poder. Finalmente, la Merkel: su texto está fechado el 3 de septiembre de 1977 en Leipzig, día en el que contrae matrimonio con Ulrich Merkel, de quien conserva su apellido pese a haberse separado en 1982. Los cuatro relatos están acompañados por imágenes diversas y no queda claro cuál es su sentido: una suerte de found footage paralelo que muestra ritos africanos, home movies, películas científicas, escenas de casamiento, documentales del trabajo fabril y burocrático, escenas del público en la ópera (por las referencias de Angela Merkel a Parsifal de Wagner). Sólo reconocí una película: Milagro en Milán del gran Vittorio de Sica.

Rafael: Hay más cosas en el cielo y la tierra, Emanuel, que las que sospecha tu filosofía. Vamos por partes: el found footage encuentra su sentido sólo si incluye lo inesperado, lo azaroso, el sinsentido, la asociación libre. No se llama “footage buscado” sino “encontrado”. Eso no quiere decir que vale todo, sino que un buen director tiene que poseer la capacidad de dar espacio a lo casual de todo encuentro. No es el found footage vanguardista (el paraguas y la máquina de coser) que es puro azar o lo que los surrealistas llamaban “azar objetivo”, pero tampoco es la neurosis deliberada –en el trato de las imágenes– de un Flaherty o un Bresson. Más felicidad que encontrar lo que se busca, produce encontrar lo inesperado.

Emanuel: Pero una inclusión como Milagro en Milán del gran Vittorio de Sica no puede ser considerada casual.

Rafael: La primera escena es la de un niño viendo parir a un caballo. El niño como testigo ya nos remite al neorrealismo que va a ser una de las referencias fuertes del episodio de Berlusconi. Pero ahí Gomes invierte al neorrealismo o va hacia su corazón olvidado: el material documental de las escenas cotidianas del Milán de la época con sus mujeres mecanizadas en la oficina y sus hombres como engranajes de una fábrica son la realidad encontrada de la época y el efecto es todo lo contrario al neorrealismo. O sea que separa lo documental del neorrealismo con el que a menudo se lo identifica. A la vez, Gomes elige la escena más onírica del cine neorrealista: el momento en que Totó y sus amigos villeros remontan vuelo con las escobas de los barrenderos, en la Plaza de Milán. Ahí Gomes se permite un montaje de la película de de Sica con una escena documental de la multitud en la plaza celebrando el fin del fascismo. Esa promesa del vuelo mágico con la ovación del pueblo se ha frustrado históricamente, así como se frustró el primer amor de Berlusconi: ¿la redención a la que hace referencia el título del film es el desempeño político del empresario italiano, su resentimiento privado que se torna público?

Federica: Algo de eso hay, porque la película comienza con Portugal en una época significativa: 1975. Estamos en la Revolución de los Claveles que ilusionó a Portugal después del oscurantismo de Salazar y una home movie muestra una película de una familia feliz con un auto último modelo. La modernidad limpia y lustrosa a lo Buick que ha mostrado tan bien el cine, sobre todo el norteamericano, con sus cromos y sus brillos. A partir de ahí, mientras se escucha la carta de Passos Coelho a sus padres, Gomes nos muestra el reverso de esa modernidad: por un lado, la vida campesina de Portugal, atrasada, no europea (recordarán la escena de Historias de Lisboa de Wenders: cuando el auto del protagonista atraviesa la frontera de Portugal, se destartala todo, deja de funcionar). Por otro lado, las rebeliones de las colonias africanas (Passos Coelho vivió hasta los 9 años en Angola) que resignifican la saudade portuguesa: “allá en África, –dice–, hay gente buena que no quiere la Revolución”. Todo el sustrato colonial aparece no sólo en los bailes de las tribus africanas sino en las fiestas carnavalescas de los pueblos portugueses que Gomes toma del documental Máscaras de Noemia Delgado. La historia como juego de máscaras donde un sustrato afectivo asedia a la modernidad portuguesa mostrando su precariedad y su error conceptual.

Emanuel: Algunas cosas me quedan más claras; de todos modos esa ficcionalización de la vida privada e íntima de estos personajes me hace pensar que no salimos del personalismo para explicar nuestros destinos como pueblo. Como si el problema fuera que a Berlusconi una chica lo abandonó cuando era pibe o que la Merkel eligió mal a su primer marido. Es así también en el periodismo: la gente prefiere criticar a las personas antes que preguntarse qué es lo que las llevó a hacer ciertas cosas, que nosotros en esa situación tal vez también haríamos. Como si pensáramos que las cosas irían mejor (o peor, según algunos) si a Berlusconi no le gustasen tanto los gatos…

Rafael: Sobre esa parte política yo mucho no te puedo decir, pero sí puedo arrimarme con algunas ideas si pienso en la parte de la presidenta alemana. La música de fondo que suena es Parsifal de Wagner, una de sus obras más polémicas por su antisemitismo y a la que Merkel asistió en un teatro de Leipzig (donde nació Wagner). Lo que ella cuenta es su casamiento y las imágenes entonces son de casamiento, de asistencia al teatro y del amor sexual (una pareja desnuda en un cuarto) mezcladas con escenas de la Alemania del Este comunista (donde pasó buena parte de su vida pese a haber nacido en Hamburgo) y documentales científicos que hacen referencia a su profesión. Angela Merkel se recibió como física con una tesis sobre química cuántica titulada “Influencia de la correlación espacial de la velocidad de reacción bimolecular de reacciones elementales en los medios densos”. Merkel se sacó sobresaliente en esa tesis pero no en el amor. Supo entender la química cuántica pero no la de los afectos. Los materiales recuerdan que Merkel fue nudista de joven y el texto sorprende por el tenor no religioso de sus declaraciones. Ella, que estudió Teología y fue hija de un pastor protestante, dice: “No le debo explicaciones a nadie, ni a mis padres, ni a mi país, ni a Dios”. Pero si ella dice eso, hay algo que retorna, que se sobrepone todo el tiempo, y es la música de Wagner. El “malestar del destino”, dice ella. Wagner no la deja ser feliz. La llena de culpas: le debe explicaciones a Wagner. Parsifal ha sido leída –desde Adorno a Gary Tomlinson– como el intento de Wagner de configurar a la ópera como un rito que no capitule ante la cultura de la mercancía. ¿Serán esos elementos –la intolerancia del antisemitismo, la soberanía de la mercancía, la imposibilidad del amor– los que no dejan ser feliz a Angela?

Federica: Podemos entonces decir algo sobre el título y la curiosa etimología de la palabra redención o redemption. Ambas vienen del latín y pese a las connotaciones religiosas que ha adquirido el término (se habla del “redentor” que sería Cristo), en realidad su origen es económico. Viene del verbo emere, comprar y se usaba por ejemplo con los esclavos: es cuando se devolvía algo que se había comprado. Tiene este sentido de retribución y eso ha sido traducido al nivel simbólico como pagar por nuestros pecados. De ahí la importancia del término redención en el catolicismo. ¿Pero quién tiene que redimirse? En todos ellos hay una falta: Passos no puede ver el lugar en el que le tocó vivir, Berlusconi no supo amar, Sarkozy es un mal padre, Merkel no se atrevió a ser feliz. Sus discursos son confesiones y las faltas que revelan son las de sus vidas privadas. Pero las imágenes no: ponen en un nivel contiguo home movies y documentales de eventos públicos. La frustrada partición moderna de vida pública y vida privada no fue subsanada después de su colapso: ¿cómo pensar en un mundo –en una Europa, porque pese a su crítica del colonialismo, Redemption está obsesionada con Europa– en el que una nueva química de los afectos y la impersonalidad (aquello que mal fue traducido como lo privado y lo público) traigan felicidad social? Las imágenes caleidoscópicas adquieren un nuevo sentido y son un desafío para nosotros. Imágenes del presente y del pasado, de los ritos primitivos y de los ritos modernos. Los anacronismos presionan y ya sabemos (lección del siglo XX) que lo peor que podemos hacer es organizarlos en una línea cronológica. Lo moderno es tan anacrónico como lo arcaico, un auto último modelo como un baile tribal. Esto es lo que tenemos, y ellos –los dirigentes, los que fueron soberanos– encarnan de algún modo el sufrimiento que eso ha causado y sigue causando.

Emanuel: ¡Me convencieron! ¡Este Miguel Gomes es un genio!

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Redemption de Miguel Gomes. Jueves 10 de abril 22.50 hs en Village Recoleta y domingo 13 de abril 13:40 y 18:30 en Arte Multiplex Belgrano

* Emanuel Rivero, Federica Torres y Rafael Bea son críticos de cine

 

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