Tema del Mes

ABRIL 2014

We come as friends o la banda sonora como crítica política

13 / 04 / 2014 - Por Mauro Zanier

En 2004, Hubert Sauper presentó el documental con el bello título de Darwin’s Nightmare (La pesadilla de Darwin). Premiada en Vencia y nominada al Oscar, la película narraba los problemas de la expansión capitalista en África en pleno siglo XX. Mauro Zanier propone, en este artículo, que con su nuevo film (We come as friends), lo que hace Sauper es reescribir y actualizar lo que ya escribió Joseph Conrad en El corazón de las tinieblas

"La conquista de la tierra en su mayor parte no consiste más que en arrebatársela a aquellos que tienen una piel distinta o la nariz ligeramente más achatada que nosotros."
El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad

¡Willar regresó! Cuarenta años después en un avión biplaza recorriendo los cielos, contemplando los rezagos de la guerra moderna y la flamante partición mundial. Ayer como hoy, Willar nos muestra el horror.
Desde sus conclaves de realización We come as friends plantea una paradoja, un francés en un avión de cabotaje como aquella balsa de patrullaje, aterriza en el corazón de África y posteriormente solicita permiso para pasar la noche. Una primera falsa presunción: actuar primero y preguntar después es respetar la soberanía. Esta transgresión inicial es sólo una anécdota frívola en el marco de un África imperialmente en pugna por la hegemonía hidrocarburifera. Con la partición del Sudán como centro narrativo, se desprenden capas que ponen en tensión el manto de hipocresía internacional regulado por las Naciones Unidas a la hora de abordar una tercera partición africana a manos de potencias neo-imperialistas. La reconfiguración de las zonas de influencia de las potencias imperiales da lugar a una lucha material e ideológica que desplaza y transforma a su vez al sistema socio-cultural africano.
El film propone un extrañamiento a esta intrincada cotidianeidad marginal: una realización ficcional con profundos matices documentales que más que resguardar una transparencia narrativa exponen lo absurdo del acontecer. China, exponente de un capitalismo emergente, establece sus bases en Sudán. El disfraz propagandístico de diplomacia y cooperación internacional, es el medio por el cual consigue expandir su presencia universal y reabastecerse de materias primas mediante prácticas feudales. También están aquellos buenos y aviesos inversionistas de la fe, texanos fascistas que en una cruzada impostada destruyen campos de pastoreo para instalar bungalows personales con conexión wi-fi. La reconfiguración del paisaje para ajustarse a la armonía de una visión primermundista del espacio, es el primer cimiento en la escalada de una violenta penetración y despojo cultural. Sauper profundiza este extrañamiento de la forma haciéndose de la manipulación del sonido un pilar fundamental. La artificialidad del foley alieniza el medio. El sonido iterativo, por momentos distorsionado, aporta nuevos niveles de sentidos devolviendo una visión aterradora de los acontecimientos.
El film afinca la idea de un realismo sin contemplaciones de la realidad ni del verosímil. El director acude a mentiras del dispositivo para predicar una gran verdad: nadie ha llegado a África como amigo. Incluso las bien intencionadas acciones de grupos autoproclamados humanitarios no piden permiso para establecer sus carpas y computadoras en territorios carentes de energía. Las relaciones comerciales y militares en África se dan en el marco de "la amistad". Una amistad pasiva y unilateral. Es en el mismo concepto de amistad donde se libra la primera batalla ideológica entre clases dominantes y dominadas. Hubert Sauper se encarga de desnudar y exponer esta confrontación que parte en el lenguaje, en el marco del reparto de influencias mundiales por parte de las viejas y nuevas potencias imperiales.

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We come as friends de Hubert Sauper

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