Tema del Mes

MAYO 2014

Con los ojos cerrados todos los cisnes son negros

31 / 05 / 2014 - Por Lorenzo Preve

Riesgos de alto impacto y aparentemente imprevisibles pueden ser detectados si la empresa, más allá de la gestión del día a día, es capaz de identificar y monitorear los determinantes del riesgo, es decir aquellos factores que causan el comportamiento de las variables que hoy mantienen su negocio rentable.

En su famoso libro El Cisne Negro, Nassim N. Taleb nos previene de aquellos riesgos de muy baja probabilidad de ocurrencia y altísimo impacto.  Se los suele considerar como riesgos imposibles de pronosticar, y, que en caso de ocurrir, dejarían a la empresa fuera de combate.  Es cierto, si aparece algo totalmente imprevisible y con un efecto devastador, es poco probable que nos salvemos; lo que me gustaría cuestionar es el concepto de “totalmente imprevisible”.  Voy a argumentar que muy pocos eventos son totalmente imprevisibles. Muchas veces, cuando hacemos un análisis ex post terminamos encontrando una cantidad de indicios que sugerían que lo ocurrido no era tan aleatorio como pensábamos… ya era tarde, el hecho había ocurrido, y teníamos nuestro cisne negro!  Lo que en realidad teníamos no era un evento impredecible, sino un muy mal trabajo de gestión de riesgo.  No habíamos identificado los motivos que determinaban la ocurrencia de los eventos o la volatilidad de las variables.  Por eso la realidad nos termina sorprendiendo.

La definición que hace Taleb en el inicio del prólogo de su Black Swan, define a los Cisnes Negros con tres atributos: 1) son extremadamente raros, son outliers, son eventos que ningún estudio del pasado podría haber pronosticado, 2) generan un impacto extremo, y 3) mirado en retrospectiva, nos parece que hubieran sido previsibles.

Vamos a analizar los tres atributos, comenzando por el primero.  Son eventos raros, la mayor parte de las veces tan raros que nunca han ocurrido antes (son obviamente outliers).  Ningún dato de la serie histórica de una determinada variable hubiera hecho prever que algo parecido iba a ocurrir en el futuro.  Esto aplica a gran cantidad de eventos que hemos visto/padecido (dependiendo de que tan cerca estuviéramos del mismo) en los últimos años.  Nada en el pasado hubiera indicado que un outsider del negocio de la telefonía celular iba a entrar e iba a destronar en un par de años al líder de mercado, liquidando al resto de los competidores en el proceso.  Mirando el pasado, no había indicio que llevara a pensar que los consumidores iban a dejar de leer en papel e iban a empezar a leer en pantallas digitales, ni que iban a preferir comprar online en lugar de ir a los negocios físicos.  Tampoco había manera de saber que los consumidores iban a dejar de sacar fotos en rollos fotosensibles para pasar a sacar fotos digitales, haciendo desaparecer una de las mayores empresas del mundo.  Mirando el pasado no había ningún indicio que mostrara que el precio del petróleo iba a despegarse de la banda 10-40 dolares por barril en la que se venía moviendo cómodamente, e iba a instalarse alrededor de los 100 por barril, tras superar los 130 y dejar desacomodados a los analistas, inversores y usuarios.  Lo mismo se puede decir del precio de los commodities agrícolas tocando nuevos récords de precios máximos y presentando nuevos índices de volatilidad nunca vistos hasta el momento.  El precio del azufre, que después de décadas de cotizar alrededor de los 100 por tonelada en 2008 pasó a cotizar en 800, o la caída de precios del Gas Natural en EEUU, de alrededor de 13 a 4 dolares por millón de BTU, son simplemente es otros ejemplos de lo mismo.  Vemos que hubo muchos ejemplos de cisnes negros, al menos si consideramos el primero de sus atributos.

El segundo de los atributos de un cisne negro es que genere un impacto extremo.  Por supuesto que el impacto extremo depende de la cercanía que tenemos con el evento, para la empresa que era líder de un mercado que desapareció, y no fue capaz de adaptarse a las nuevas reglas de juego, la tecnología digital fue un impacto extremo, lo mismo las nuevas tecnologías de teléfonos celulares combinadas con las nuevas preferencias de los consumidores que repentinamente (o no tanto) comenzaron a usar sus teléfonos para muchas más cosas que simplemente para hablar por teléfono.  Que tan extremo fue el impacto de los cambios de los precios de los commodities en las empresas, dependerá mucho de la posición que tenían frente a ese riesgo.  Si eran compradoras o vendedoras de ese producto, y cual era su incidencia dentro de su estado de resultados, pero lo que está claro es que el movimiento registrado por lo precios fue inusual y extremo.

El tercer atributo de los cisnes negros, dice que, una vez que ocurrieron, mirando para atrás somos capaces de ver signos que nos hubieran ayudado a predecirlos.  Claro, la tecnología digital no nació de repente sin previo aviso, se gestó durante una gran cantidad de tiempo, muchas personas trabajaron para que fuera posible, se perfeccionara, se expandiera, etc.  Mientras tanto, los directivos de las empresas que iban a ser afectadas por este cambio tecnológico, mantenían los ojos cerrados. Los cambios de los precios de los commodities se explican por varias razones, entre ellas: la irrupción de los Exchange Traded Funds (ETF), instrumentos financieros que permiten que cualquier inversor pueda comprar y vender commodities sin mayores complicaciones, la entrada en funcionamiento de plataformas de trading online desde cualquier dispositivo móvil, la creciente demanda de algunos commodities en varios países emergentes, la creciente liquidez mundial, la falta de alternativas de inversión atractivas, etc…  La caída de los precios del gas natural en los EEUU se explica en gran parte por un cambio tecnológico; la aparición de una nueva capacidad de extraer shale gas, gas atrapado en formaciones rocosas, inaccesible hasta el momento, mediante la tecnología del Induced Hydraulic Fracturing, comúnmente llamado Fracking.  Para 2035 se espera que la mitad de las reservas de gas sean extraídas mediante esta tecnología.  Esto no sucedió en una noche, hubo gente trabajando en este tipo de tecnologías mientras otros mantenían los ojos cerrados. 

Como vemos, en los últimos años hemos tenido una gran cantidad de cisnes negro, una gran cantidad de eventos que dejaron muchos jugadores seriamente averiados o completamente fuera de combate.  Lo que no se nos puede escapar, es que al mismo tiempo que muchos de los jugadores desaparecían, otros nuevos aparecían, florecían y crecían, hasta tomar su lugar.  Enteros sectores industriales se rediseñaban, y las reglas del management se debían borrar y reescribir varias veces…  Los paradigmas del éxito se cambiaban, una y otra vez.

¿Qué aprendimos de esta secuencia de eventos?  ¿Somos capaces de cambiar nuestra manera de mirar los riesgos para lograr ver estos eventos? ¿Hay manera de que estos cisnes sean blancos?

La respuesta es un cambio de paradigma en el análisis del riesgo.  Medir los riesgos en base a su comportamiento pasado solo nos garantiza que vamos a tener un buen análisis y una buena comprensión de lo que pasó, pero la única manera en la que eso se puede extrapolar a un conocimiento hacia el futuro es si el comportamiento del pasado se fuera a repetir en el futuro.  Es cierto que esto ocurre muchas veces, hasta que hay algún factor nuevo que impacta el comportamiento de la variable por primera vez haciendo que se comporte de una manera inesperada y desconocida.  Por eso nuestro trabajo de risk management no se puede basar solamente en conocer los patrones de comportamiento pasados de una variable, necesitamos ser capaces de comprender cuales fueron los factores que determinaron esos comportamientos y cuales son los que los van a determinar; los determinantes del riesgo.  Nuestro trabajo es el de ser capaces de identificar y monitorear los determinantes de los principales factores de riesgo que impactan nuestro negocio.

La única manera de que todos los cisnes no sean negros es la de ser capaz de identificar y monitorear los determinantes del riesgo, es decir aquellos factores que causan su comportamiento.   Son los que mencionamos en los párrafos pasados cuando nos referíamos a los ejemplos de cisnes negros.  La única manera de ser eficientes en la gestión de los riesgos es dejar de mirar solamente hacia atrás, y comenzar a mirar hacia delante, intentando identificarlos.  Habrá impactos en todos los sectores.  ¿Que pasará con la energía?  ¿Cuando falta para que las fuentes de energía renovables reemplacen a los combustibles fósiles? Ya sé que hoy por hoy no son completamente viables y no están en condiciones de reemplazar a los hidrocarburos, la pregunta es; ¿tenemos identificado qué las está deteniendo? ¿cuánto falta para que esas barreras caigan y las energías alternativas sean económicamente viables?  ¿Cuántas empresas de energía están seriamente monitoreando los avances en los nuevos materiales y las tecnologías de manufactura con el objetivo de responder estas preguntas?  ¿Cuántas empresas están siguiendo el crecimiento del grafeno, o de la robótica, pensando en el impacto que pueden tener en el sector?  En otras industrias también hay muchos cambios interesantes en puerta.  ¿Cuántas empresas de consumo se están preparando para un mundo en que la población envejece a un ritmo acelerado?  Según los últimos datos cada vez nace menos gente, pero cada vez viven más, por lo que vemos un cambio demográfico interesante que impacta en muchas industrias; los mayores consumen distinto, se entretienen distinto, etc.
¿Cuántas empresas están preparadas para un nuevo paradigma tecnológico en que el procesamiento y el almacenamiento de datos no tiene que estar necesariamente en los dispositivos, sino que se puede hacer de manera remota y centralizada?  Podría seguir haciendo este tipo de preguntas un largo tiempo, pero creo que ya queda clara la idea.

Los determinantes de estos riesgos pueden tener diversos orígenes, pueden ser razones financieras, económicas, razones políticas, cambios sociales, nuevas tendencias, cambios generacionales, cambios tecnológicos, demográficos, etc.  La única manera de ser capaces de ver estos determinantes es lograr salir del día a día de las empresas, dejar de mirar nuestro escritorio y ser capaz de ver cosas que no están relacionadas de manera directa con la operación diaria de la empresa, ser capaces de mirar más allá, ser capaces de imaginar el futuro, y como este va a impactar a nuestra sociedad, a las personas que la componen y a la empresa.

Es absolutamente crucial que las empresas empiecen a pensar en cuales son los pilares sobre los que se sostienen las variables que hoy mantienen su negocio rentable, y que intenten ver cuales son los determinantes de ese comportamiento de esas variables clave. Qué es lo que hace que esas variables cambien, cual será el efecto de ese cambio en mi negocio, y como deberíamos reaccionar en caso de que suceda.  La realidad nos mostró que los que intentan reaccionar cuando la realidad cambia llegan tarde.  Este no es un negocio de reacción, la única posibilidad de sobrevivir es la de anticipar el cambio, pero para eso es necesario, e indispensable, ser capaces de anticipar el comportamiento de las variables, veremos que de esa manera muchos de los cisnes dejarán de ser negros, y los riesgos se tornarán previsibles.  Decidiremos asumir riesgos, podremos ganar o perder, pero ya no estaremos enfrentando la realidad con los ojos cerrados.