Tema del Mes

JUNIO 2014

Mundial Brasil 2014

12 / 06 / 2014 - Por Gonzalo Aguilar

Introducción desde Buenos Aires

Un Mundial de fútbol no se trata sólo de fútbol. Los argentinos lo sabemos muy bien desde que en 1978 Passarella recibió la copa, nada menos, que de las manos del general Videla. Los brasileños también lo saben: en 1970, en el Mundial de México, la conquista de la Jules Rimet y el milagro económico tapaban una dictadura que ya llevaba seis años y que desde 1968 se había endurecido de un modo despiadado. Y tampoco es la política lo único que se relaciona con los mundiales, es la idea misma que tenemos de mundo lo que se pone en juego. Según Paul Virilio, el mundial de Italia, en 1990, fue el primer acontecimiento mediático a escala planetaria que conectaba en un mismo momento y en un mismo lugar los lugares más distantes entre sí del globo. La bola que se movía en el estadio Giuseppe Meazza, por la magia de los satélites y la televisión, lo hacía también en los hogares de todo el mundo.

El Mundial de Brasil que comienza hoy 12 de junio trae otros nuevos condimentos: será el primero en el que twitter y las demás redes sociales jueguen un papel central, sobre todo para dirimir la imagen del país anfitrión, que oscilará entre los festejos deportivos y el despliegue de los dispositivos de seguridad (y eventualmente, de represión). El Corcovado será su emblema pero también las favelas que reciben raids policiales y militares desde hace muchos años. Para muchos brasileños, este Mundial –al que le seguirán unas no menos conflictivas Olimpíadas– es un gasto desmesurado en un país en el que la desigualdad social, pese a la prosperidad, todavía es muy grande. El gobierno brasileño además de invertir un montón de dinero, debió someterse al “padrón FIFA”, una serie de exigencias para que las instalaciones deportivas, turísticas y de seguridad tuvieran un nivel de excelencia. Quienes plantean que la Copa no debe hacerse, reclaman un “padrón FIFA” también para las escuelas, los hospitales y el transporte. El gobierno del PT deberá enfrentar estos escollos. Si la selección brasileña es campeona, la cuestión se dirimirá en la cancha y en los festejos, pero no se sabe muy bien qué va a pasar si los resultados le son adversos. Por todo esto, cuando el árbitro haga sonar su silbato, se pondrá en movimiento mucho más que una pelota –la vistosa brazuca–.

Mientras dure el Mundial, Informe Escaleno abordará mucho más que los partidos, hará un dossier sobre el fútbol y lo que realmente es: un hecho social, económico, político y, claro, también deportivo.

 

Desde Buenos Aires.

 

 

 

 

 

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