Tema del Mes

JUNIO 2014

Pésames por la Azzurra

27 / 06 / 2014 - Por Luigi Patruno

Un pésame para los equipos europeos que quedan afuera de la copa y una confraternidad latinoamericana que ni Rubén Darío imaginó. El Mundial que une -por poco tiempo- a chilenos, brasileños, uruguayos y argentinos.

Puntualmente, como en cada competición internacional, me llegan los pésames por la Azzurra. Hace dos años vino de un español, el novio de una colega, que directamente me insultaba porque el equipo del país al que pertenezco había perdido malamente contra el de su país (bueno, más o menos, porque si mal no recuerdo él era canario). Ahora los pésames me llegan de una conocida argentina, más sobria, debo admitirlo. No puedo esconder sin embargo que la cosa me sorprende bastante, porque los que me conocen saben que el fútbol me interesa poco. ¿Será que el mío es el único correo electrónico italiano que tienen? Pero, aun así, ¿qué necesidad?

Algunos se emocionan cuando los otros pierden, pero no porque juegan mal, sino porque son los otros. Y hay una razón precisa para este Mundial, que se perfila de forma cada vez más clara: los equipos ‘europeos’ se quedan afuera y los ‘latinoamericanos’ ganan (¡Vamos, carajo!). Hasta ahora, ha sido el Mundial de dos continentes (África, Asia y Oceanía en realidad no clasificaron). La comunidad hispanoamericana trasluce una nueva tónica en cada partido, y, en ocasiones, ha reconocido lazos de fraternidad inclusive con los Estados Unidos de América (a Cristiano Ronaldo no lo queremos, ¿cierto?). “Los dientes de Dios”, dijo alguien después del mordisco de Suárez. La escena es más que alegórica, y acaso justa (cabe recordar, sin embargo, que de momento lo más cercano a Dios es un argentino, de apellido italiano). “Alegría inmensa”, le hizo eco algún otro. “Europe, you are going home this week”. Los colombianos gritan “Viva México” y, claro, todos ahora saben que Costa Rica es Costa Rica y no es Puerto Rico. El meridiano de Occidente se ha corrido nuevamente. El uruguayo es compadre del ecuatoriano, y hasta el argentino y el chileno se han reconciliado. Parece una crónica de Rubén Darío, removiendo libros a orillas del Sena. Eso sí, literatura brasileña no hay. 

“¡Qué increíble, aquí (¿o acá?) América Latina: Josefina, escribite algo!” Pero, también está la nota acaso redundante, pero sin duda premonitoria, que difundió Diego Lugano, el capitán de la celeste, antes del partido contra Italia: “Los uruguayos no somos como los argentinos… nos parecemos solo a nosotros mismos… comemos asado, jugamos al truco, amamos el fútbol y soñamos imposibles”, y más precisamente: “así, somos tres millones de jugadores que pesan en la cancha; y que lo hacemos por la positiva, con actitud, con ganas, con hambre de GLORIA, con la linda presión de sentirnos obligados a no fallarle a nuestra propia historia” (subrayado mío, mayúscula de Lugano). Para la próxima: sería bueno que Giorgio Chiellini leyera las declaraciones de los adversarios, o en todo caso, si la gloria tiene que ser el cuello de un italiano, que sea el de Marchisio. 

¿Qué pasará cuando se queden afuera del Mundial todos los equipos europeos? ¿Dejarán los equipos latinoamericanos de jugar a la europea? ¿Seguirá el argentino hinchando por el Chile? (esto seguro, porque jugará contra Brasil) ¿Seguirá Costa Rica siendo Costa Rica? ¿Se trasformará el Mundial de continentes en un Mundial de naciones? ¿De qué país será el nuevo Dios?

Desde Buenos Aires.

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