Tema del Mes

JULIO 2014

Palestina quiere su Mundial

08 / 07 / 2014 - Por Alejandro Wall

Roberto Kettlun nació en Chile pero ahora vive en Ramallah y juega para la selección palestina. Es uno de los que lleva adelante el reclamo para el desarrollo del fútbol libre en los territorios, donde futbolistas son detenidos o impedidos de viajar para jugar con sus equipos. Kettlun busca el apoyo de la comunidad internacional y dice que ya tiene el de la FIFA. A cada estadio lleva una remera con los colores palestinos, que juegan su propio partido en Brasil.

Roberto Kettlun está parado frente a la valla que divide a los dueños del fútbol del resto del mundo. Adentro del Transamerica Expo Center, en San Pablo, los dirigentes de la FIFA hacen su Congreso. Son los días previos al Mundial de Brasil. Kettlun es chileno, nació en Santiago hace treinta y un años, pero juega para la selección de Palestina. Llegó a Brasil para denunciar las persecuciones a quienes practican fútbol con esa camiseta. Kettlun se siente orgulloso porque el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, invitó a Mohammed Assaf, un palestino de la Franja de Gaza que ganó el concurso Arab Idol, para cantar en la inauguración del Congreso.
-Estamos muy agradecidos y creemos que es la forma justa, hacernos valer. Nosotros hace rato que dejamos de lado la violencia, y nos dedicamos a poner nuestra bandera a través del arte y la cultura- dice Kettlun, que juega desde hace dos años en el Hilal Al Quds, de la Cisjordania Premier League de Palestina, y que este año ganó la Copa Palestina.
Kettlun vivió en Chile hasta los veintiún años, pero su abuelo paterno nació en Belén. Y se sintió comprometido con esa tradición. Por eso viajó para jugar en selección palestina, de la que fue capitán durante muchos años. Ahora vive en Ramallah y, en la puerta del Congreso FIFA, cuenta que por culpa del muro con el Hilal Al Quds no puede jugar en Jerusalem, aunque ahí está la sede social del club. Por esas cuestiones, asegura Kettlun, no se puede desarrollar el fútbol en Palestina.
-Esto no sólo afecta a los futbolistas sino también a todos los ciudadanos, a la población civil, niños, hombres y mujeres.
En Palestina hay una liga profesional desde hace cinco años. La Federación de Fútbol es afiliada a la FIFA desde 1998 y su presidente, Jibril Rajoub, tiene voz y voto en la asamblea. Blatter se apoya en las asociaciones más pequeñas para sostener su poder. Por eso le da lugar a Palestina. Ante la oposición de algunos dirigentes europeos, que incluso en San Pablo pidieron que no volviera a presentarse como candidato a presidente de la FIFA, el suizo se recuesta sobre el tercer mundo: Latinoamérica, Asia y África son los destinos que suele recorrer en busca de voluntades a su favor. Pero Blatter sabe hacer equilibrio. Aunque ubicó a un cantante palestino en la inauguración y luego él mismo pidió por la libertad del fútbol en Palestina, desoyó los pedidos de sanciones para Israel.
-La FIFA hizo bastante desde 1998 hasta ahora –dice Kettlun-. Se ha preocupado mucho por el desarrollo, el nivel de infraestructura, recursos humanos, por el fútbol joven, y creo que se dieron cuenta que si bien hay que separar política y deporte por la situación militar de Palestina, bajo la ocupación de Israel, es necesario tomar medidas que sí tienen un trasfondo más político que deportivo para poder movernos con libertad.
Kettlun cuenta que ha habido diálogo con la federación israelí, que se comprometió a formar comité que ayude a desarrollo del fútbol en Palestina. Pero todo naufragó. Porque todo debía hacerse según el protocolo que marcaba el gobierno israelí, y eso dificultó las cosas. A principios de este año, dos futbolistas juveniles fueron heridos en Cisjordania después de disparos de fuerzas israelíes. Jawhar Nasser Jawhar, de diecinueve años, y Adam Andel Raouf Halabiya, de diecisiete, recibieron los tiros cuando regresaban de un entrenamiento a sus casas. Lo peor es las balas impactaron en sus piernas. Les será difícil regresar al fútbol.
En abril pasado, Sameh Moraebe, un jugador de la selección palestina de veintidós años, fue arrestado en el paso de Allenby entre Jordania e Israel por el ejército israelí. Moraebe regresaba después una pretemporada en Qatar junto al resto de sus compañeros. Lo interrogaron durante seis horas y lo tomaron como un detenido administrativo.
-El detenido administrativo es un nuevo término que se está usando en Israel, donde se toman detenidos sin ninguna explicación, sin ningún juicio, algo que no tiene reconocimiento de una ONG u organismo de DDHH.
Hasta el día del Congreso, aún no se sabía qué iba a pasar con Moraebe. Un día antes de su detención, además, Tel Aviv le negó la autorización a nueve entrenadores palestinos residentes en la Franja de Gaza, que quería salir de ahí para participar en los cursos de entrenamiento de la Confederación de Fútbol de Asia, que se iba a hacer en Cisjordania. Kettlun cuenta que se han saboteado partidos de fútbol entre Palestina y otras selecciones, se han cerrado clubes y hasta se han destruido campos de juego.
A Kettlun le llegan buenas noticias desde adentro del Congreso en San Pablo. En seis meses un comité neutro de la FIFA irá a los territorios palestinos a supervisar el desarrollo del fútbol. Y Blatter dijo que Palestina debía tener un fútbol libre. El jugador se entusiasma junto a otros compañeros que están con él. Esta vez quizá sea posible. Pero seguirán en la pelea. En cada partido habrá una bandera palestina reclamando por sus derechos.
-Algún día queremos tener un funcionamiento normal, con traslados sin restricciones, con desarrolla, sin influencia de una tercera parte. Esto puede ser un empuje moral necesario para que el fútbol pegue un salto de calidad en Palestina. Esperemos que este sea el primer paso.

Desde San Pablo

OTRAS NOTAS DEL INFORME