Tema del Mes

ABRIL 2015

Entrevista II: De amores y de escombros. Conversación con Juan Sebastián Quebrada, director de "Días extraños"

23 / 04 / 2015 - Por Carolina De Simone

El director colombiano Juan Sebastián Quebrada, habla de "Días extraños". Su ópera prima participa en la categoría de Competencia Internacional del BAFICI 2015: un largometraje que irrumpe en la intimidad de una pareja atravesada por el exilio y la conflictividad propia de los vínculos humanos.

Ellos recorren las calles de la ciudad. Él a paso ligero: “Mueva ese culo” le repite; a ella le es indiferente, “Adelántate. ¿Cuál es el apuro?” y su paso se aletarga. Así comienza Días extraños, el primer largometraje del colombiano Juan Sebastián Quebrada. Una película en blanco y negro que retrata la singular dinámica de una pareja de colombianos que vive en Buenos Aires. Un gran amor, que muchas veces cae en el odio. Un amor sincero, sin velos, en el que convive la belleza radiante de la juventud junto con las oscuras aristas que encierra cada sujeto. Su norte está ubicado en el disfrute, en encontrar el goce aún entre los escombros que muchas veces los rodea. Asomándose al abismo, el filo del peligro pareciera una cornisa seductora por donde caminar.

Egresado de la Universidad del Cine, Quebrada demuestra con su primer largometraje ser un realizador que puede pisar firme. En diálogo con él se puede apreciar su búsqueda constante hacia una identidad propia, marcada por la emigración y la mezcla de culturas.

- ¿Cómo surgió el proyecto de filmar esta película?

- La idea surgió en 2013, en un curso junto a Juan Villegas. La tarea consistía en hacer, en un principio, algunos ejercicios prácticos y luego, un trabajo un poco más largo. Me junté con el fotógrafo y los actores y realizamos la primera escena en donde no había texto. La mostramos en clase y gustó, me acuerdo que a Juan Villegas le había parecido interesante, pero dijo que quería oírlos hablar. Entonces agregamos una segunda escena en donde había un poco más de texto como para poder ver cómo actuaban ellos. Comenzó así, con pequeños ejercicios, sin saber bien cómo seguía. Lo que tenía en claro era el principio y el final, hacia dónde quería llegar, pero no sabía cómo. Así que fuimos filmando hasta descubrir cómo surgía ese final. Realizamos cuatro escenas más y la Universidad nos dio los equipos para que pudiésemos seguir haciéndolo. El tema fue que tanto los actores como el fotógrafo se iban de viaje en un mes, así que decidimos realizarla en ese momento, antes de que sefueran. Así fue saliendo, creo que eso nos jugó a favor, fue como un impulso y decidimos animarnos a ver qué resultaba.

- ¿Cómo describirías a la película y a los personajes?

- Para mí es una historia de amor. Un amor que funciona muy bien en esa forma tan excéntrica que tienen ellos de relacionarse; donde uno mide el límite del otro continuamente. Me parece que ella es un poco más impulsiva que él. Ella no tiene límites; él los tiene, aunque los sobrepasa. Él es más consciente, en cambio ella hace lo primero que se le viene a la cabeza, no lo cuestiona mucho. Y la idea era que todo sea algo inocente, que los personajes sean medio ingenuos de los límites y las consecuencias, y tampoco verbalizaran mucho qué es lo que les pasa. En eso creo que influye mucho el contexto, por ser colombianos viviendo en otro país. El otro día alguien me decía que cuando uno sale de su casa, de repente se encuentra con que tiene que encontrar sus propios límites, fuera de esa contención social o familiar del que proviene. Entonces ellos viven en ese pequeño mundo que crearon, donde ellos mismos tienen que ir encontrando sus propios límites o no. Se dan el permiso de jugar, pero por otro lado, esto trae cosas buenas y cosas malas. Y a mí me gusta mucho porque de esta manera rompen con el estereotipo de hombre y mujer colombianos.

- ¿Cuál sería ese estereotipo?

- El colombiano es mucho más conservador, más correcto. Y a mí resulta muy lindo, por ejemplo, cuando una mujer fuera de Colombia pueda abrirse a explorar libremente su sexualidad, ya que esta es una sociedad más abierta. Colombia tiene una cultura más machista, donde al hombre se le permite tener sexo por necesidad, pero si una mujer lo hace está mal visto.

- ¿Te sentís de alguna manera identificado con los personajes?

- Si bien las situaciones que ellos viven no tienen nada que ver conmigo, una cosa que me inspiró fue una pareja que tuve con la que peleábamos constantemente en cualquier situación. Quería marcar esa forma de vincularse. De todos modos comencé a tomar elementos e incorporarlos a la película. Muchas cosas surgían a partir de juntarnos con todo el equipo. Por ejemplo, una noche estábamos reunidos y en un momento Luna, la actriz, se pone a bailar y todos nos quedamos mirándola. A partir de ahí me dije que quería que eso apareciera en la película y así surgió la escena del baile. La convivencia y la proximidad -porque éramos todos amigos- fueron nutriendo la historia con esas pequeñas situaciones. Hasta en algún momento, debatíamos la historia con el Directo de Fotografía, que también era colombiano y de alguna manera entendía la situación. Hace muchos años hablábamos y notábamos una voluntad de los colombianos de comunicar lo que significa estar en Argentina. Una cosa que quiero remarcar es que si bien el trabajo comenzó en el marco de clase, en la primera reunión que tuve con el fotógrafo, él me dijo: “vamos a hacer esto, pero tiene que salir bien”. Eso me ayudó mucho, nos tomamos el trabajo con profesionalismo. También los actores de entrada me pidieron compromiso. Sentía que nuestro grupo de amigos, no era un grupo destacado en la facultad. Con rapidez se ven grupos o personas que sobresalen en ese ámbito y yo sentía que había mucha gente que quedaba algo relegada, pero comprendí que podíamos hacer cosas buenas. La política fue trabajar con gente cercana, y a la vez poder hacerlo seria y profesionalmente. Para eso fue muy significativo realizarlo en Argentina porque aquí hay mucho talento y el círculo independiente funciona de manera profesional. Nosotros trabajamos con músicos del conservatorio, gente excelente y accesible, y eso es posible por la tradición de este país. Yo siento que aquí hay mucho nivel.

- Pareciera que le película en sí intenta retratar a los personajes. La historia no enfatiza los hechos externos, sino que se centra en conocer a esta pareja.

- En un momento, en una de las devoluciones de clase, me dijeron que querían ver a estos personajes en cualquier situación porque ellos eran particulares en sí mismos. Sí, mi máximo interés fueron los personajes. Cuando los pude definir, la idea fue ponerlos en ciertas situaciones y dejarlos ser ellos. Yo sentí que la apuesta fueron ellos.

- Y tratando de definirlos, ¿podríamos decir que su forma de sociabilizar es a través de la violencia?

- Yo siento que primero esto ocurre entre ellos, pero luego se les desborda su forma de ser. Y comienzan a relacionarse así con el resto, pero el mundo comienza a frenarlos.

- Claro, y a marcarles esos límites de los que hablábamos antes

- Sí, la idea era marcarlo como un código interno y luego mostrar cómo éste sale al mundo.

- Hay un cierto clima de dejadez que puede verse, por ejemplo, en la falta de dinero, el desorden, el estar rodeados de cosas rotas. ¿Puede tomarse como un símbolo de decadencia o de marginalidad?

- Algo de marginalidad sí. Si bien ellos están insertos dentro de la sociedad, sí son algo marginales. Incluso también lo es el chino –un oriental que atiende una lavandería y con el que la pareja se enfrenta en un trato no muy amable-. El extranjero siempre va a ser extranjero. Si bien hay puntos de contacto, ya que este es un país muy abierto y amable con el que viene de otro país, uno ve cómo los diferentes extranjeros se rodean entre ellos y a veces es difícil romper este vínculo. Entonces ahí sí se produce cierta marginalidad. También creo que tiene que ver con salir de la contención cultural, y de repente permitirse ser más sucios o dejados y aun así estar bien, ya que se miden por sus propias reglas.

- ¿Esta dejadez está necesariamente conectada con la marginalidad para vos?

- Yo diría que es algo que ocurre por su intimidad, por la pareja en sí. En las parejas ocurre un punto tal de intimidad, en la que se puede caer en la dejadez. Y quería jugar con que pudieran darse estos permisos, un poco en contra del modelo impuesto en Colombia, donde todo tiene que ser limpio, pulcro, sin pelos. Me interesaba que esto no fuera así. Los personajes no son feos, pero tampoco son perfectos. Me gustaba la idea de que se fueran embelleciendo a través de la película. En un punto vos los ves deseables, hermosos, pero creo que esto pasa al ir conociéndolos.

- Existe cierta conexión de pares entre los extranjeros, como por ejemplo la relación entre él y el chino, que aparentemente no tienen nada en común, y sin embargo se hacen amigos.

- A mí me asombra cómo co-existen universos tan dispares, en un mismo barrio, en un mismo lugar. Eso es algo que me parece muy lindo de Argentina. Pensaba que es una película donde no hay argentinos, pero la presencia argentina sigue estando. La voz la tienen los personajes que no siempre son los que se oyen, como el chino hablando de las paraguayas. Un profesor nos dijo una vez algo muy bueno y es que los países que aceptan al extranjero permiten que la sociedad mute, y un gran ejemplo es Argentina. Es la historia de este país, y aunque también se cargue con problemáticas ajenas, esta mutación enriquece.

- ¿Cómo fue el diseño de la música?

- Casi toda la música fue realizada por mi hermano y algo muy lindo fue haber encontrado un grupo argentino que hace salsa llamado La Malanga. Creo que eso suma a la historia; esos puntos de encuentro entre las dos culturas, que se está produciendo por la inmigración colombiana y de otros países latinoamericanos. Para estos músicos argentinos fue muy importante que haya colombianos que los legitimaran.

- ¿Y cómo surgió el personaje de la bailarina uruguaya que irrumpe en el mundo de la pareja?

- Queríamos que el juego comience comenzara a enrarecerse

- Claro, ella no cede a sumarse al mundo de la pareja

- Exacto. Es un poco la inserción del mundo exterior en esa actividad interna de ellos. No todo va a funcionar con sus reglas. La figura de ella es tomada como una cosa más de sus juegos, un objeto. Pero ella no lo es, es una persona y reacciona. El chino también es desafiado por ellos, pero él se presentó con más fuerza y los rebotó. Me parecía importante romper ese mundo. Por ejemplo, en las escenas de sexo, me interesaba que aparezcan las fantasías, pero que al intentar cumplirlas ya no fueran tan divertidas. Uno siempre le impone esa fantasía a las cosas, se imagina que algo va a ser de tal manera, y de repente la irrupción de la realidad lo cambia trayendo cosas buenas y malas. Desplazarlo a un lugar que por ahí no era tan divertido.

- ¿Y cómo fue haber quedado en el BAFICI?

- Muy especial, muy lindo. Ese espíritu que hay acá de darle la oportunidad a tanta gente. Hay muchos festivales que van a la segura, a la tradición. Y hay otros que abren caminos. Yo siento que este festival permite que puedan existir caminos que se abren. Siento que no existe mejor lugar para estrenar la película que acá.

 

Días extraños de Juan Sebastián Quebrada

Lunes 20 - 22:15 h. Village Recoleta

Viernes 24 - 19:00 h. Village Caballito 

 

*Carolina De Simone es Lic. en Crítica de Arte

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