Tema del Mes

JUNIO 2015

China: mercado de arte contemporáneo

14 / 06 / 2015 - Por Delfina Helguera

Cifra por cifra, el impresionante crecimiento de China en el mercado del arte mundial, y su incidencia en la planificación curatorial de grandes exhibiciones y bienales internacionales.

El ingreso a paso fuerte de China al mercado de arte mundial significó para el mundo occidental un cimbronazo difícil de asimilar, aunque ya se venía perfilando desde los años 90 del último siglo. Hace décadas que el liderazgo lo lleva Estados Unidos seguido por el Reino Unido, países que reúnen las mejores galerías y subastadoras y un amigable trato con los compradores de arte a través de sus leyes. Francia, que fue el centro del arte durante los últimos siglos, quedó definitivamente atrás junto con la Europa continental, que siempre fue más renuente a flexibilizar normas de exportación y gravámenes. El mercado de arte global actualmente está dividido entre tres jugadores fuertes: Estados Unidos (39%), China (22%) y el Reino Unido (22%). Estados Unidos y el Reino Unido reúnen el 62% de todas las importaciones de arte y antigüedades del mundo (1). Históricamente el sector que mayores ganancias reportaba era el relacionado con las obras de arte de fines del siglo XIX precursoras de las vanguardias del siglo XX como el Impresionismo y el post-Impresionismo y,  por supuesto, aquellas pertenecientes a los movimientos de vanguardia del siglo XX con algunos artistas como emblemas, tales como Picasso, Matisse, Miró, Léger, Kandinsky, por citar algunos. Este sector denominado Modern Art agrupa las obras de artistas nacidos entre 1875 y 1910, se lleva hoy en día el 28% del mercado global.

Si uno analiza los gráficos y revisa los catálogos de ventas de ese período se sorprenderá de lo que ha cambiado la escena del arte mundial a partir del año 2000. Solamente en el 2014 el sector con mayor crecimiento del mercado de arte mundial fue el que corresponde al arte de posguerra y arte contemporáneo, el 48% de la torta total (2) concierne a esta sección del mercado, un cambio que ha significado un giro importante para todos los integrantes del mercado a partir del siglo XXI. Las ventas de arte impresionista y moderno, esas obras cuyos precios millonarios llegaban a las tapas de los diarios para estupor del público no especializado, mantiene su status inamovible pero la mayor recaudación en los remates públicos ahora se los lleva el arte contemporáneo, y China no es ajena a este fenómeno. Los remates de arte de posguerra y contemporáneo mundiales reportaron 5.9 billones de euros en el 2014, con un incremento del 19% sobre el año anterior. Esta cifra se completa con las transacciones privadas en galerías y ferias que no se publican.

China entra de lleno en el mercado mundial a través de tres categorías: el mercado de las artes decorativas, el de las obras más clásicas que remiten a la caligrafía junto al arte del siglo XX y por último, la producción de artistas contemporáneos.  Hay que distinguir que el arte contemporáneo en China posee una marca cronológica propia con respecto a Occidente: ellos clasifican así a los artistas y obras posteriores a 1978, el año de la apertura de Deng Xiaoping. La apertura fue gradual; durante la década de los ‘80 los artistas contemporáneos chinos tuvieron que enfrentar dificultades para exhibir su obra y conocer qué se hacía en Occidente, ya que las prácticas contemporáneas suscitaban desconfianza en las autoridades. En el período anterior, la Revolución Cultural, el arte había sido tomado como instrumento de propaganda del régimen y anulada la libertad de expresión; es por eso que los años 80 fueron de búsqueda y apertura hacia los movimientos y técnicas del arte occidental. La década culmina con la exhibición China/Avant Garde en febrero de 1989 en la Galería Nacional de Beijing, una exposición colectiva de artistas contemporáneos que fue cerrada unas horas después de inaugurada debido a que una artista le pegó un tiro a su propia obra en una performance, para luego ser re-abierta tres días después. La exhibición se hacía con apoyo oficial en un lugar central, y era un intento de mostrar el nuevo arte: hubo una convocatoria abierta a la que respondieron 3000 artistas de los cuales fueron seleccionados 200, con 300 obras que incluían fotografía, instalaciones y video. Al final la muestra estuvo abierta 8 días y los patrocinadores sancionados, al mismo tiempo que se usó de ejemplo para graficar los peligros de la apertura.

A partir de la represión en la plaza de Tiananmen en 1989 comienza también un nuevo período para los artistas; algunos emigran y del optimismo de la década anterior se pasa al cinismo y al sarcasmo en las imágenes. Es el período conocido como el “realismo cínico” y su principal figura es Yue Minjun, también la del “pop político” por el uso de los símbolos del régimen maoísta mezclados con un lenguaje publicitario, colores vibrantes y un realismo exasperado. Es durante los ’90 que algunos artistas comienzan a tener alguna participación en bienales o exhibiciones importantes en Occidente: en la Bienal de Venecia de 1993 curada por Achille Bonito Oliva con la inclusión de 14 artistas chinos en un sector llamado “Passagio a Oriente” en primer lugar. China había participado en la Bienal hasta ese momento con envíos nacionales de artesanías o artes aplicadas, no con arte contemporáneo propiamente. También están presentes en la Bienal de Venecia de 1995 y en la de San Pablo en 1994. La década culmina con la participación de 20 artistas chinos en la Bienal dirigida por el legendario curador suizo Harald Szeemann, que causaron una pequeña revolución. Entre los artistas estaban Cai Guo-Qiang -quien ganó el León de Oro de la Bienal- y Ai Wei Wei, quien recorrió en estos 15 años el camino de las celebridades del arte.  A partir del éxito que tuvieron los artistas en China, la participación en la famosa Biennale se convirtió en un tema candente y un deseo colectivo, en un símbolo de status y señal de legitimación para los artistas. El hecho de ser seleccionados por curadores occidentales que los ponen en escena también marca el inicio de la internacionalización del arte contemporáneo chino.

El siglo XXI: el arte chino se hace visible en escenarios occidentales

En 1996 se inaugura la primer Bienal de Shanghai con el foco en el arte contemporáneo y en el 2000 se internacionaliza, abriendo la propuesta a curadores y artistas extranjeros. El equipo curatorial estaba liderado por Hou Hanru, curador nativo de Guangzhou aunque con una carrera profesional en el exterior, la persona ideal para encarnar esta postura del encuentro entre Oriente y Occidente. Al mismo tiempo el gobierno decide mandar una exposición de arte contemporáneo a Berlín en el 2001, ya que comprende que el arte nuevo es un instrumento socio-político para la cultura contemporánea. China establece un pabellón nacional en la Bienal de Venecia en 2003, aunque paradójicamente, su artista más famoso terminó exponiendo en el pabellón alemán en el año 2013 (3). Ai Wei Wei representa la contracara de un arte que podríamos llamar “oficial”, en donde hay temas que no se tocan. Anteriormente fue una de las figuras de Documenta 12 en el año 2007, con una performance que involucraba a 1001 chinos traídos por él para interactuar con la ciudad y la gente de Kassel, en donde se lleva a cabo la muestra, y exhibía 1001 sillas de la Dinastía Qing. Asimismo, una escultura a gran escala hecha de puertas y ventanas de casas de la Dinastía Ming y Qing que fueron derribadas por la Revolución Cultural fue emplazada en la plaza principal frente al Fridericianum, el edificio principal de la Documenta.

Ese escenario, junto a varias exposiciones,  terminó por afianzar el arte chino contemporáneo dentro del circuito de exhibiciones existente. Dos ejemplos ilustran este fenómeno: la exposición The Real Thing. Contemporary Art from China en la Tate Liverpool en 2007 y la muestra inaugural de la nueva Saatchi Gallery en Londres en octubre de 2008. La muestra de la Tate se atribuye desde el título la verdad, o sea ser el fiel reflejo de lo que sucede en el arte contemporáneo chino y la oportunidad para ver en el Reino Unido una exposición de este calibre con los artistas más importantes y obras nunca vistas fuera de China y que en algunos casos han sido manufacturadas especialmente para la ocasión. Se exhibieron obras de Cao Fei, Geng Jianyi, Gu Dexin, He An, Wang Pen, Xu Zhen, entre otros junto con Ai Wei Wei. En el texto introductorio se pone el énfasis en que son artistas que han elegido quedarse en China, en contraposición con otros “de la generación anterior”. La exhibición abrió con un show de 22 mil fuegos artificiales y ocupó 1000 metros cuadrados de las salas, fue organizada por Simon Groom que trabajó junto con un equipo de expertos basados en China y se editó un catálogo completo. Al mismo tiempo se organizó una exhibición en tándem sobre arte contemporáneo británico en Beijing patrocinada por el British Council con obras de Damien Hirst, Tracey Emin, Mona Hatoum y los hermanos Chapman, una oportunidad única para la audiencia china. Las palabras de Groom son elocuentes en lo que al “timing” de la muestra se refiere: “It certainly wouldn’t have worked before, even a year or so ago it would have been difficult to stage this. It is full of such unexpected stuff that it will make people sit up, wonder and be amazed,” dijo a la revista China Today (4).

La de la Galería Saatchi fue una exhibición colectiva de los principales artistas chinos que se tituló The Revolution Continues. New Art from China, en un juego de palabras provocador e irónico. Miles de personas hicieron cola para entrar a ver este nuevo espacio dedicado al arte contemporáneo que se planteó como un rival de la Tate Modern, en el año en que el listado de finalistas del premio Turner fue duramente criticado por la prensa especializada. Sin embargo, no todas fueron rosas. Los críticos de los principales medios marcaron que el arte chino exhibido era mediocre, efectista y que, además, abrevaba de lo mejor de los artistas de Occidente; los artistas orientales habían tomado prestado ciertos rasgos que eran reconocibles por el público occidental (5). Es interesante notar que los críticos apuntan a las obras como pensadas e impulsadas para el mercado justamente cuando se percibe un pico en los precios y termina un período de escalada de precios que se había iniciado en el 2005. Es durante este período que se afianzan las relaciones entre los distintos integrantes del circuito artístico y comercial, ambos sacando provecho del interés que suscita el arte chino contemporáneo en Occidente.

Estructura del  mercado: subastas, galerías y ferias

El foco del coleccionismo chino continental está puesto en la pintura tradicional china y las antigüedades, aunque el segmento del arte contemporáneo está en crecimiento, sobre todo la pintura caligráfica con tintes contemporáneos. Básicamente el mercado está muy focalizado en lo interno; igualmente hay ciertos coleccionistas que han empezado a involucrarse con compras en el mercado de subastas del exterior de arte moderno europeo y norteamericano. Hay un coleccionismo corporativo muy activo; en 2013 el valor estimado de las colecciones corporativas en China llegó a los 5.6 billones de Euros (6). Ambos sectores han comenzado a construir museos para guardar sus colecciones, entre los más nuevos se cuenta el Dragon Museum en Shanghai, fundado por los famosos coleccionistas Liu Yiqian y Wang Wei para albergar obras que van desde la pintura antigua a la contemporánea china, y el De Museum, también en Shanghai, fundado por el magnate Budi Tek, de origen chino-indonesio, con arte contemporáneo tanto asiático como occidental.

Ya en los ’90, algunos coleccionistas europeos y norteamericanos comenzaron a comprar arte contemporáneo chino y este fenómeno se intensifica a medida que el arte chino comienza a circular por carriles conocidos: bienales y exhibiciones en museos por un lado, ferias y subastas por el otro (7). El duopolio Sotheby’s-Christie’s, que tenía presencia en Hong Kong, decide incursionar en el continente, sobre todo luego de que ciertas leyes restrictivas se aflojaran, lo mismo sucede con las principales galerías del mundo. Sin embargo lo que diferencia a una potencia como China de otros países poderosos es que ha creado desde la liberalización del mercado de arte, una red de subastadoras y galerías que abruman en número. Hasta el año 1992 estaba prohibido hacer subastas en China continental. Las principales casas habían arribado a Hong Kong en 1974 y 1984 respectivamente, sobre todo para comercializar antigüedades y joyas. Para poder ingresar al mercado del continente, Sotheby´s se asocia a Beijing GeHua Art Company, y su remate inaugural se hace en septiembre de 2012 bajo el nombre de Sotheby's (Beijing) Auction Co. con sede en la ciudad de Beijing. Su rival Christie´s, en cambio, tiene su sede en Shanghai y se jacta de ser la primera subastadora extranjera en obtener la licencia para operar en China continental y su primera subasta fue realizada en 2013. En ambas casos, no están autorizadas a vender “reliquias culturales” o sea, todo lo que está datado antes de 1949. Su primacía mundial los ha ayudado, pero deben estar presentes en un mercado híper-competitivo: a fines de 2013 había 382 casas de subastas con licencias solamente en China continental, la mayoría de las cuales se encuentran en Beijing, en tanto hay 280 casas de subastas en la zona de las islas. A diferencia del mercado occidental, al tener tanta exposición pública, las rematadoras juegan un papel destacado en la fijación de valor y el gusto en el arte. Cumplen un papel importantísimo dentro de la estructura del mercado, representan el 70% de las operaciones totales y son las que impulsan el constante crecimiento (8). En 2014 China obtiene la primera posición en la participación del mercado de subastas con un total de 5.66 billones de dólares (9), incluyendo antigüedades, arte clásico y contemporáneo. Las principales casas en el continente son Poly Auctions con sede en Beijing, controlada por el grupo Poly Culture Group Corporation que ya es la tercera casa de subastas mundial, y China Guardian Auctions, la cuarta; ambas han organizado subastas en Hong Kong en el último año también. La pintura considerada “clásica” y la caligrafía ocupan el primer lugar en obras vendidas, seguidas por las artes decorativas. El arte del siglo XX y contemporáneo está en el tercer puesto, aunque es el sector con mayor crecimiento y efectividad en las ventas, con menos lotes ofrecidos no vendidos, sumando un total de 411.3 millones de dólares en 2013. En cambio, en los mercados fuera de China esta categoría se desempeña mejor con un total de USD 552.2 millones (10). Este sector del mercado continental registró problemas de varios tipos: falsificaciones, expertos dudosos, prácticas no aceptadas en subastadoras occidentales como las ofertas no verdaderas, además de un porcentaje muy alto de lotes no pagados. En el 2010 el Ministerio de Comercio del gobierno emitió la normativa para remates de reliquias culturales y obras de arte que marcó un comienzo para lograr una práctica estandarizada en las subastas y en 2012 la CAA (China Association of Auctioneers/Asociación china de rematadores) inició la promoción y ejecución de la estandarización de la industria logrando certificar 44 casas de subastas y anticuarios (11).

El sector del mercado del arte se puede dividir en tres tipos de actores: las galerías propiamente dichas, los dealers que no tienen un espacio de exhibición y los artistas que venden directamente desde su taller. Las galerías están abocadas en el continente al arte contemporáneo y en Hong Kong comparten mercado con las que se dedican a  antigüedades y artes decorativas. Hay 6.200 galerías que venden arte y antigüedades en China, aproximadamente 500 solamente en Beijing de las cuales 173 se agrupan en el distrito 798 Art Zone. Las ferias de arte contemporáneo no han sido una tendencia tan fuerte como en otros lados del mundo: muchas de las galerías no participan en ferias ya sea por una cuestión de presupuesto o porque tienen una mirada más acotada a lo local. Hay dos ferias importantes en China continental: Art Beijing y Art 021 en Shangai, en donde el precio promedio de las obras oscila entre 7 y 25 mil dólares. En cambio Hong Kong es la sede de ArtBasel Hong Kong, la feria más prestigiosa del mundo que tiene su base en Basilea, Suiza. Esta organización eligió a esta ciudad para hacer pie en el Oriente y no para de crecer, en 2015 van por la tercera edición con aproximadamente 250 galerías entre las más prestigiosas de todo el mundo, de las cuales la mitad pertenece a Occidente (12).

Precios y el caso Zeng Fanzhi

El sector contemporáneo comparte solamente el 10% del total de lotes vendidos en China, sin embargo sus artistas figuran en los ranking mundiales de precios récords, un logro mayor teniendo en cuenta que hace quince años este sector era totalmente desconocido para el mundo occidental. El primer puesto es para Cui Ruzhuo, Paisaje nevado (2006), vendido en Poly Auction Hong Kong el 7 de abril de 2014 por 23.725.710 dólares y el segundo para Zeng Fanzhi, La última cena (2001), vendido en Sotheby's Hong Kong el 5 de octubre de 2013 por 23.269.070 dólares. En el cuadro adjunto (13) , un ranking de la performance de precios en el período 2013-2014 para artistas contemporáneos, en el cuarto puesto aparece Zeng Fanzhi con 59.608.941 Euros correspondientes a 64 piezas vendidas y el octavo, noveno y décimo puestos también corresponden a los artistas chinos Luo Zhongli (1948) con 24.740.000 Euros, Chen Yifei (1946-2005) con 22.778.000 Euros y Zhang Xiaogang (1958) con 20.785.000 Euros, además de los artistas en los puestos 12º, 17º y 19º.  En los primeros 50 escalones hay 19 artistas chinos nacidos en las décadas del ’50 y ’60, o sea que entre los 50 artistas mundiales con mayor recaudación en las subastas, el 38% son chinos. Hay que hacer una observación: los mayores precios pagados fueron en Hong Kong, no en China continental donde la audiencia privilegia las antigüedades y el arte clásico chino.

Líder indiscutido del mercado, el artista Zeng Fanzhi (nació en 1964 y vive en Beijing) hizo su primera aparición en una subasta en 1998 y ya en el 2007 una pintura de su autoría llegó al millón de dólares en Londres, multiplicando la base por once. Los compradores, temerosos de quedarse afuera, comenzaron a comprar sus obras y en 2008 su díptico Mask Series nº 6 de 1996 obtuvo USD 9,703,490 en Christie´s Hong Kong. En ese momento la avanzada china en el arte contemporáneo también era representada por los artistas Zhang Xiaogang y Chen Yifei que vieron sus precios multiplicarse en poco tiempo. El período que va del 2005 al 2008 mostró una escalada de precios en este sector, con muchos inversores especulativos que luego se retiraron con la crisis del 2008. El mayor precio por una obra de Zeng Fanzhi se pagó en 2013 por La última cena ya mencionada, una nueva versión china de la obra de Leonardo. La pieza en cuestión había sido completada en el año 2001, Cristo y los 11 apóstoles llevan alrededor de sus cuellos los pañuelos rojos que simbolizan los ideales comunistas mientras que Judas lleva un pañuelo amarillo, color que simboliza el imperio chino y que estaba reservado para el emperador, y que el artista iguala al capitalismo occidental. Paradójicamente, esta pieza era la estrella de una subasta de 61 lotes que la casa Sotheby’s organizó para festejar el  40º aniversario de su presencia en Asia, de los cuales vendió 55 lotes por 145.2 millones de dólares en una jugada astuta de marketing. Zeng Fanzhi quedaba entonces como el artista asiático con la obra más cara del mercado, destronando al mediático japonés Takashi Murakami cuya obra Lonesome Cowboy había llegado a venderse por 15.1 millones en 2008 y que estaba en el puesto 14ª en el ranking de las obras de arte contemporáneo más caras del mundo, atrás de Basquiat, Koons y Wool. El artista está representado por la globalizada galería Gagosian, considerada la más importante del mundo en término de artistas y precios.

Conclusiones

Los datos corroboran que China es de los mercados nuevos más poderosos y con mayor crecimiento, tanto en el tamaño de su mercado interno como con respecto a sus compradores globales. Históricamente fuerte en las antigüedades, cerámicas y artes decorativas, se está corriendo hacia el de las Bellas Artes, dentro de éste el segmento del arte contemporáneo es el más pequeño con un 10% de participación por valor y un 4% por volumen. Este sector experimentó un crecimiento veloz en 2007 cuando llegó a un pico de 553 millones de Euros comparado a los 24 millones que comercializaba en 2004. En ese momento representaba el 28% del total por arriba del sector de las artes decorativas pero cayó al 11% en el 2009 cuando los inversores especulativos abandonaron el mercado. Ganó fuerzas en el 2010 para decaer en el 2012 (junto con todo el mercado) por 20% pero ha crecido nuevamente en el 2013 con un incremento de  obras vendidas en un 19%. Es también el sector que tiene el precio promedio por pieza más alto (14) y lo ha logrado en muy poco tiempo. Ningún otro mercado regional de arte contemporáneo ha logrado posicionarse como el chino, frente a una maquinaria tan aceitada y ya longeva como el mercado anglo-parlante. Aunque todavía le falte gimnasia en el rubro galerías y ferias, han hecho lo que nadie hizo hasta ahora en el sector subastas: crear empresas que puedan operar a la par de las mundialmente exitosas Sotheby’s y Christie’s y facturar en poco tiempo sumas inmensas. A la vez, hay un coleccionismo que está ávido por adquirir y mostrar en un intento de recuperar el tiempo perdido frente a Occidente. Todavía joven, el arte contemporáneo en China es un mercado que crece a ritmo sostenido dentro de un contexto mundial en donde el sector de arte de posguerra y contemporáneo ocupa un 48% del total y cuyo líder es Estados Unidos. Teniendo en cuenta estos datos no sería raro que, una vez recuperado el patrimonio disperso por el mundo y consolidado el sector institucional de exhibiciones, protección y conservación de patrimonio, se concentren con mayores recursos al apoyo de los artistas y obras que los representan hoy.

1)    The Tefaf Art Market Report 2014. Según el último informe que en marzo de cada año lanza la European Fine Arts Foundation (TEFAF) sobre el mercado de arte mundial.

2)    Ibídem

3)    En la Bienal de ese año, Alemania y Francia acordaron intercambiar sus pabellones; redoblando la apuesta trasnacional, la curadora Suzanne Gaensheimer decidió incluir artistas no alemanes en la representación de esa nación.

4)    China Today Magazine, abril de 2007.

5)     “Every case of mimicry, borrowing and appropriation has the quality of plagiarism, the original idea and execution enfeebled and response to them wholly dependent on recognizing the stylistic source.”, escribe, por ejemplo, el crítico Brian Sewell en su reseña de la muestra (http://www.standard.co.uk/arts/thank-you-mr-saatchi-7410342.html)

6)    TEFAF Art Market Report 2014
7)    El barón belga Guy Ullens formó en los ‘80 y ’90 la que terminó siendo la segunda colección más importante de arte contemporáneo chino hasta que la vendió en Sotheby´s en el año 2011, con récords de precios.
8)    Global Chinese Art Auction Market Report 2013, Artnet. El primer reporte sobre el desempeño de arte chino escrito en combinación con la CAA, China Association of Auctioneers.
9)    Contemporary Art Market 2014, The Artprice Annual Report.
10)     Global Chinese Art Auction Market Report 2013, Artnet CAA, página 61.
11)     Ibídem
12)     Tefaf Art Market Report 2014
13)     Ver link asociado; fuente: Artprice Contemporary 2013-2014.
14)     Tefaf Art Market Report 2014 y Global Chinese Auction Market Report 2013, Artnet CAA