Tema del Mes

OCTUBRE 2015

Explorando un modelo alternativo de rural-urbano

25 / 10 / 2015 - Por Zhao Pei

Informe Escaleno ofrece aquí a sus lectores la traducción al español del artículo publicado el pasado 9 de agosto

Para la mayoría de la gente, cuando surge una referencia al ‘smog’ en China es posible que piense en la contaminación del aire en China gracias a la notoriedad que ha cosechado en años recientes. Sin embargo, cuando se refiere al ‘smog’ aquí, es aquel que cubre la trayectoria de la urbanización en China, empañando la vista del futuro urbano. De todos modos, es preciso resolver ambos tipos de ‘smog’ en China, urgentemente. Acertar con una solución adecuada ayudará a China a seguir creciendo rápidamente en los próximos años, pero cualquier error significaría un desastre, no sólo para China, sino para el mundo entero. Actualmente no hay ningún antecedente a la vista del cual China pueda tomar lección, y así el único camino que permitirá atravesar el ‘smog’ será la exploración del mismo.   
El ‘Smog’ de la urbanización
En la década de los 70, el país, mayoritariamente rural, que Deng Xiaoping (personalmente de origen campesino) planteó “reformar y abrir” ya se había desarrollado con un enfoque abrumadoramente urbano, tanto en términos económicos como políticos. La población urbana había crecido en más de 500 millones desde el lanzamiento de sus reformas: un número equivalente a la población de los Estados Unidos más tres Gran Bretañas. En 2011, el país llego a alcanzar un 50% de urbanización. En 2030, casi 1.000 millones de personas habitará las ciudades chinas, cerca de un 70% de la población global, comparada con el 54% que representa hoy. Una catarata de docenas de millones de migrantes más habrá llegado del campo. Entre hoy y el año 2030, el Banco Mundial prevé que el incremento promedio de habitantes en las ciudades cada año podría ser de alrededor de 13 millones, similar a la población de la ciudad de Tokio. Li Keqiang, hoy el primer ministro, considera que un mayor nivel de urbanización será crucial para lograr prosperidad económica en China. Cita al premio Nobel de economía Joseph Stiglitz cuando dijo que la innovación tecnológica en los EE.UU. y la urbanización en China serán “dos claves” del desarrollo del hombre en el siglo XXI. En 2013, se publicó una nueva gran propuesta para las ciudades de China, señalando tres problemas principales: la contaminación agravada, la expansión de la congestión y urbanización y un incremento en las tensiones sociales. Al final de la misma, también afirma que la urbanización en China queda atrás de la de otros países con niveles similares de desarrollo (tipicamente alrededor del 60%), y que aún queda “bastante espacio” para acomodar mayor crecimiento urbano.  
Si tomamos como ciertas las predicciones del Banco Mundial, China habrá de enfrentar tres cuestiones cruciales antes del año 2030:  
        
-   ¿Cómo encontrar espacio suficiente para vivienda y los recursos necesarios para suministrar servicios fundamentales, además de los beneficios sociales y servicios públicos correspondientes para los nuevos residentes, dentro de las condiciones actuales, ya superadas con la demanda actual?  
-  ¿Cómo garantizar la calidad del entorno urbano y una cantidad suficiente de energía limpia, cuando resulta casi imposible resolver la contaminación urbana que existe hoy? ¿Qué pasará en el caso de agregar una numerosa población migrante?
-  ¿Cómo se pueden mejorar las ríspidas relaciones entre los migrantes rurales y los residentes urbanos?

Dilema
Antes de analizar cualquier solución posible, convendría estudiar los orígenes de estos fenómenos. Aunque los problemas urbanos mencionados en el informe oficial son sumamente diferentes, todos se pueden rastrear a la cuestión principal: la migración masiva desde las áreas rurales. Si el espacio y los recursos urbanos para el desarrollo futuro alcanzaran, estas tres preguntas podrían ser menos difíciles de resolver.   
Sin embargo, dada la tensión que ya existe entre los limitados recursos urbanos y la numerosa población que ya habita las ciudades grandes y medianas de China, se vuelve una misión imposible; e incrementar el tamaño de la ciudades actuales para acomodar más migrantes resultaría equivalente a un suicidio para esas ciudades. La velocidad de la urbanización en China ha sido mucho más rápida que la de los países occidentales durante sus respectivas transformaciones hacia la industrialización. En sólo 30 años, China ha ido de una urbanización del 20% al 54% de hoy. En Gran Bretaña, ese proceso duró 100 años, y en los EE.UU., 60, aunque el crecimiento de la población urbana en China ha sido más lento que el de países como Korea del Sur e Indonesia durante sus épocas de rápido crecimiento económico. Es clara la razón: las ciudades grandes y medianas hacia las cuales la mayoría de la población migrante se ha trasladado ya se encuentran saturadas. Por otro lado, los pequeños pueblos y ciudades, aún con algunas partes rurales, son demasiado similares para resultar atrayentes para los sectores potencialmente migrantes.  
Existe una suposición simple con respecto al binomio rural-urbano que produce este dilema teorético. De acuerdo con tal sistema, solamente hay dos formas habitacionales posibles para la gente, y la ciudad es el polo opuesto a lo rural; cualquier otra manera de habitar debe ser temporaria y precaria, un producto intermediario. A esas alturas, tal vez convendría cuestionar esa suposición, para repensar otra relación posible entre lo rural y lo urbano en una búsqueda de modelos alternativos de habitación humana, o por lo menos para encontrar alguna forma de transición.

Construir un Nuevo Campo Socialista
En marzo del 2006, la Asamblea Popular Nacional de China promulgó de forma oficial la intención del gobierno central de “construir un nuevo campo socialista” (XNCJS), una iniciativa que comprende políticas y un abordaje nuevo al desarrollo rural. El año pasado, el Presidente Xi Jinping enfatizó esas políticas nuevamente. Por lo general, la intención del gobierno central con XNCJS es de incrementar los niveles de ingreso en áreas rurales a través de una combinación de inversión en infraestructura y especialización agronómica, expandiendo programas sociales y acelerando el proceso de urbanización (además de superar la pobreza rural y la brecha rural-urbana). “Construir un nuevo campo socialista” siempre se entiende como una consigna política gracias al uso de un término ideológico, pero también se ve como un recurso económico a través del cual encarar la crisis financiera global, o mantener el crecimiento del PBI. No obstante, una perspectiva que pretenda revisar y entender esta política podría arrojar nuevas posibilidades para un modelo de desarrollo para la urbanización china.            
En este sentido, “construir un nuevo campo socialista” sería crear una zona búfer, o establecer modelos nuevos de producción industrial y patrones habitacionales en un punto intermedio con respecto a lo urbano y lo rural. Además se suma la expectativa de una solución habitacional que se desarrolle de forma distinta tanto de lo rural como de lo urbano, superando así la noción de la evolución como una sola, para que “la ciudad no sea la única opción para las áreas rurales”.     
Yushan es un pueblo pequeño ubicado en el interior de China, a una hora de distancia en auto de la ciudad capital de la provincia, con una población de unas 4.000 personas. Es un pueblo montañoso, sin tierras cultivables. A pesar de la belleza del paisaje y la naturaleza, los habitantes convivían con la lucha constante contra la pobreza, y el ingreso promedio anual percibido por cada acre de tierra cultivada era de USD 60. Hasta que un buen día, la gente descubrió que el suelo resultaba ideal para el cultivo de vides. Luego se estableció una bodega, y casi la mitad de las tierras se convirtieron en viñedos. Como resultado, el ingreso promedio anual percibido por cada acre creció hasta USD 400. Llevados por el aroma del vino tinto, vinieron los turistas, los hoteles de lujo y los restaurantes, y se instalaron varios servicios públicos. Para proveer servicios suficientes con las cualidades correspondientes, se necesitaban más trabajadores calificados y entrenados. Ya que los sueldos eran demasiado bajos para atraer trabajadores de los centros urbanos, hacía falta conseguir gerentes experimentados y asesores de capacitación para formar a los granjeros locales. A la zona se llevaron una pequeña escuela técnica y un centro de capacitación y posteriormente se fueron mejorando los centros de salud y otros servicios públicos. Finalmente, todo ha cambiado en este pequeño pueblo, pero a la vez no tanto. Hoy los habitantes de Yushan no son ni granjeros ni ciudadanos urbanos, sin embargo han descubierto una identidad propia. Un estudio de este caso nos permite repasar, a continuación, datos importantes que señalan la transformación que resultó de la implementación de estas políticas, no sólo en términos de planificación urbana, sino también de estructura industrial, relaciones sociales, servicios públicos y el medioambiente.

-    Transformación industrial: de agricultura básica a una industria de servicios de alta gama
-    Construcción social: la nueva industria generó cambios en las relaciones sociales y las relaciones de producción originales
-    Servicios públicos: utilizando recursos e industria locales re-organizados en un comienzo, luego se fueron mejorando los servicios públicos y la infraestructura local 
-    Medioambiente: la llegada de turismo de alta gama no genera la contaminación del medioambiente que resultaría del desarrollo masivo y los visitantes correspondientes.

Hay un aspecto de este planteo que siempre habrá que subrayar. En vez de simplemente otorgar el estado de residencia permanente en un entorno urbano junto con programas sociales básicos, es mucho más importante encontrar la forma de integrar a los nuevos migrantes paulatinamente a las estructuras urbanas con sus relaciones sociales, realizando una transición entre su forma de vida y modelo de producción anteriores y los de un modelo urbano, de forma que vayan acostumbrándose. La cuestión no es solamente dar derechos iguales a los residentes rurales, sino también garantizar que se adueñen de dichos derechos en el largo plazo, y sepan utilizarlos de forma adecuada y no entregarlos a una libertad que los separe de las zonas rurales mientras los encadena invisiblemente al entorno urbano, exponiéndolos potencialmente a la indigencia en medio de la ciudad.         

Sobre el autor:
Zhao Pei es Profesor de la Xi´an University of Architecture & Technology (XUAT). Como investigador se especializa en arquitectura y urbanismo contemporáneos en relación al proceso de modernización en China.

Traducción: Tamara Stuby
(Ver aquí la publicación original)