Tema del Mes

MAYO 2016

El deporte chino no es un milagro

31 / 05 / 2016 - Por Alejandro Wall

Introducción al Informe CHINA: DEPORTES

El promedio de estatura de los 1400 millones de chinos es de 1,66 metros pero un día, en un barrio portuario de Shanghai, dieron con un gigante de 2,29, y se produjo el big bang en el negocio del básquet en el país asiático. Martín Nuñez, un periodista especializado en básquet que mide apenas 1,75, cuenta cómo Yao Ming, ahora considerado Trabajador Modelo del Comunismo, fue acaso más importante que Michael Jordan para globalizar la NBA.

Osvaldo Arsenio, entrenador argentino de natación, relata que el deporte acuático era considerado un pasatiempo burgués hasta que Mao Tse Tung nadó 13 kilómetros en el Río Yagztzé. Las aguas se abrieron. Ya nadie en el mundo se ríe de los métodos del enigmático entrenador chino, Zhou Ming. En cambio, vuelan acusaciones de doping que no deberían ser ajenas a otros países. Pero Arsenio nos revela otros secretos, como la cantidad de piscinas construidas y la obligatoriedad de la natación en las escuelas.

Esa misma obligatoriedad, cuenta el periodista Nicolás Zuberman, es la que quieren establecer para el fútbol. Porque China pretende su Mundial, como una vez lo tuvieron sus vecinos Corea y Japón. Con ese fin no sólo invierte millones en su Superliga sino que también busca en la experiencia de algunos argentinos. Por eso en el Bajo Flores, donde se entrenan las inferiores de San Lorenzo, Zuberman encuentra de qué manera se gesta ese sueño chino. Y en el Abasto porteño, junto a la maestra en artes marciales Chen Min, el periodista Ricardo Gotta empieza a tirar de un largo hilo que desenreda la madeja de un modelo deportivo dentro de un comunismo de mercado o un capitalismo rojo.

El deporte chino también es Liu Song, Songito, que unió dos mundos -como escribe el cronista deportivo Roberto Parrottino- cuando compitió para la Argentina en tenis de mesa durante Londres 2012.

Ernesto Rodríguez III, un especialista en deportes olímpicos, acerca la historia de Ma Junren, un ex guardiacárcel recio y fumador que con métodos cercanos a la tortura –más algunas sustancias- sembró la semilla del atletismo chino. Y Randy Stagnaro, periodista dedicado en temas económicos, perfila a Wang Jianlin, un miembro del PC chino convertido en multimillonario, que no sólo quiere conquistar el deporte local sino también hacer negocios por afuera del gigante.

Y Juan Herbella, ex futbolista y actual periodista, además de médico, traza el panorama general en el que se desarrolla el deporte chino. Como una escuela, la que retrata Alejandro Wall, que se convirtió en un lugar mitológico por formar medallistas olímpicos. La Masía china.

De todas esas pequeñas o grandes historias se conforma este Informe, que intenta abordar las complejidades y rincones –algunos más oscuros que otros- del deporte chino, que cada año crece a escala del tamaño de ese país. Y que no es producto de un milagro o el resultado del azar, sino de un paso a paso que mezcla la planificación comunista con la apuesta millonaria del capitalismo.