Tema del Mes

OCTUBRE 2016

Historia clínica: Lionel Messi y la superación de los límites del cuerpo

09 / 10 / 2016 - Por Juan Manuel Herbella

En este Informe que cuestiona los antagonismos convencionales y que indaga en la enfermedad como potencia de transformación vital, no podía faltar la historia de“La Pulga” que se convirtió en gigante.

Se dice popularmente que el apodo de “la Pulga” lo acompañó toda su vida pero, a ciencia cierta, no remite al nacimiento. Según los consensos de pediatría, un niño es considerado con “bajo peso al nacer” cuando no alcanza los 2500 gramos. Lionel Messi nació con 3600 gramos, el 24 de Junio de 1987, en la Clínica Italiana de Rosario. Con el correr del tiempo las diferencias físicas fueron evidentes pero no opacaron sus dotes futbolísticas. Recién a los 11 años se confirmó su diagnóstico: déficit de hormona de crecimiento, una afección endócrina que atenta contra el normal desarrollo físico. 

El tratamiento para compensar el retraso en el desarrollo costaba alrededor de 1000 dólares por mes. El dinero, en la familia, no sobraba. A principio se hizo cargo la Obra Social pero a medida que se avecinaba la crisis del 2001, las cosas se fueron haciendo más difíciles. Con la vista puesta en encontrar la manera de afrontar el costo del tratamiento, Messi y su padre decidieron separarse del resto de la familia e irse a España a probar suerte en el Barcelona. La enfermedad y la lejanía de los afectos son factores emocionalmente desestabilizantes. El largo peregrinar entre médicos, estudios clínicos e inyecciones lo hizo madurar. El entrenamiento, La Masía -el lugar de entrenamiento del Barcelona- y los dotes naturales lo convirtieron en uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos.

“Aquello que no te mata, te hace más fuerte”. El refrán positivista es conceptualmente débil cuando se lo mira con ojos críticos. ¿Acaso, son los males vacunas que nos inmunizan a futuro o simplemente inconvenientes que ponen a prueba nuestra capacidad? ¿Lionel Messi es el mejor porque superó su enfermedad o la superó porque tenía cualidades que lo destinaban a ser el mejor?

“Los conocidos se sorprendían o se ponían mal, cuando lo veían por primera vez pincharse. A cualquier lado iba con su jeringa en un estuche y la guardaba enseguida en la heladera. Llegado el momento, se la aplicaba él mismo en el cuádriceps. Así todas las noches, un día en una pierna y otro día en otra”. Cuenta la biografía Ni Rey ni Dios, de Sebastian Fest. Para Messi, el camino al éxito estaba impregnado de pinchazos.

Podría decirse que los inconvenientes físicos fueron una constante en su vida. En la primer temporada  en las juveniles del Barcelona (2001/2002), sufrió la fisura del peroné izquierdo que lo alejó largo tiempo de las canchas. En el segundo, explotó deportivamente con 37 goles en 30 partidos pero no estuvo exento de lesiones: incluso llegó a jugar la final del Campeonato de Catalunya con una mascarilla plástica por una fractura en la cara, en elmalar derecho.

Por convención, salud y enfermedad son términos antagónicos, categorías contradictorias: la presencia de uno generalmente implica la ausencia del otro. Pero en la vida y específicamente en el deporte forman parte de un proceso móvil y continuo, donde se ve reflejado el grado de adaptación del individuo. En su infancia y adolescencia, Lionel Messi tuvo una alteración endócrina pero, ¿puede considerarse como un niño que estuvo enfermo cuando jugaba al fútbol como los dioses? 

El salto a Primera División es un estímulo estresante para cualquier futbolista juvenil, más si todos los pronósticos y las premoniciones son auspiciosos. En el caso de Messi, la expectativa era más que auspiciosa: era superlativa. A tal punto que Carles Rexach, figura icónica del barcelonismo y miembro del staff técnico, en agosto de 2003 dijo: “Máximo, máximo, en dos años Leo ya estará en la Primera del Barcelona dando espectáculo y será una súper estrella mundial”. Y no se equivocó.

En su temporada debut con la Primera División (05/06), Messi sufrió dos lesiones musculares y, en total, estuvo ausente durante tres meses: ambas en el bíceps femoral de la pierna derecha. En la siguiente (06/07), por un esguince de tobillo (en un clásico) y la fractura del quinto metatarsiano del pie izquierdo, nuevamente se pasó tres meses afuera del campo de juego. Aunque parezca increíble, en la temporada 07/08, otra vez por sendas lesiones musculares (esta vez en el bíceps femoral de la pierna izquierda), terminó el año acumulando un trimestre sin competencia.  

Lesiones ligamentarias en tobillo o rodilla y problemas musculares, preferentemente en los isquiotibiales, son una constante en la carrera de Messi. Cierto es que la cantidad de partidos jugados es exorbitante y que el deporte de alto rendimiento no es deporte y salud; pero no se puede negar que tiene un historia clínica frondosa, comparada con la de sus colegas.

En la medicina, producto del progreso de la ciencia y el conocimiento, hubo un cambio de paradigma en cuanto al concepto de salud. Aquella antigua definición sobre “la ausencia de enfermedad”, no tiene vigencia. En la actualidad, hay distintas concepciones sobre el tema y todas se interrelacionan con las estructuras presentes en el deporte.

La “concepción sanitaria” enfoca a la salud como un estado positivo y colectivo. Estudia la transmisión social de la enfermedad, aplicando el método científico; interpreta la historia para generar medidas profilácticas; evalúa variables y se focaliza en la prevención: es la interacción entre la medicina preventiva y la social. ¿En qué lugar del cuerpo se lesiona Messi? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Era una lesión prevenible o fue producto de una acción traumática? Preguntas que competen a los especialistas.

La “concepción economista” considera a la salud como un condicionante de la productividad humana. Es un concepto que surgió en los albores de la Revolución Industrial. Apuntaba a evaluar el precio de la salud y/o el costo de la enfermedad del trabajador, a través de aspectos epidemiológicos, el método estadístico y la economía de la salud. En el caso de Messi, ¿cuánto lo costó al Barcelona el tratamiento hormonal y cuánto le generó como futbolistas profesional? ¿Ese mismo costo lo podrían haber afrontado River o Newells? En ese caso, de haberse quedado en la Argentina, ¿Messi hoy sería el mismo? Costos y beneficios, alternativas y variantes, la salud también tiene un precio. 

La última concepción apunta al aspecto político legal: la salud como un derecho del individuo y una obligación del estado. Concepto que nace en las revoluciones políticas, con los sistemas de seguros sociales y que llega a nuestros días con distintas aristas. Messi debió emigrar porque no tenía garantizado su tratamiento. ¿En cuánto influyó su talento como futbolista para conseguir en el exterior aquello a lo que tenía derecho? ¿Si no hubiese sido tan bueno, adonde estaría actualmente? ¿Cuántos jóvenes, en condiciones similares, quedaron en el camino y cuantos quedarán? Preguntas que no tienen respuesta.

Son las vivencias con la enfermedad las que nos convierten en lo que somos. El individuo se desarrolla sobrellevando las sensaciones de dolor e invalidez, de aislamiento o anormalidad, de temor o ira. ¿La enfermedad es un “ejercicio” que nos hace mejor o un testeo a nuestra capacidad? En la Argentina, uno de cada 10.000 niños menores de 14 años sufre un déficit de la hormona GH (growth hormone). Su tratamiento es sencillo y eficaz, pero caro. Hace unos años, Lionel Messi fue uno de ellos. Hoy, es un mito viviente.