Fotografía

Fotoclubismo

30 / 11 / 2013

En la Argentina, la definitiva aceptación de la fotografía dentro del sistema del arte tuvo lugar recién avanzada la década de 1990. Esta larga orfandad institucional fue la que volvió importantes a los fotoclubs, que ya en 1938 contaban con abundantes entidades diseminadas en el país. Estas agrupaciones independientes promovieron una estética pictorialista que había tenido su apogeo internacional hacia 1900 y que, ya en los años 30, corría el peligro de tornarse cada vez más anacrónica e ingenua, en un contexto marcado por fuertes transformaciones sociales y por la creciente masificación del consumo de bienes y de imágenes. Su incidencia (y enquistamiento) en la formación de un gusto medio es lo que solemos reconocer bajo la categoría genérica de «fotoclubismo». Pedro Luis Raota ha sido uno de los representantes más conspicuos de este tipo de fotografía de belleza convencional que perdura como pauta de consumo, tanto en publicaciones masivas como en numerosos libros lujosos de fotografía destinados a turistas o a adornos de mesa.

Imágenes: Alejo Grellaud, 1940; Jorge Picot, primer Salón FAF, 1959.